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# La Medicalización del amor: Notas sobre algunos peligros del “arreglo tecnológico rápido"
- URL: https://www.sur-es.org/la-medicalizacion-del-amor-notas-sobre-algunos-peligros-del-arreglo-tecnologico-rapido/
- Published: 2026-09-15T04:00:35.000Z
- Updated: 2026-10-05T19:13:57.000Z
- Author: Sara Gavrell Ortiz
- Tags: Cuadernos

#### **❯ Resumen*

Imitando la ciencia ficción, en la actualidad se ha propuesto utilizar biotecnologías o drogas anti-amor para resolver problemas éticos: “estar enamorado o enamorada” debe concebirse como un tipo de adicción que puede afectar el bienestar humano y debe estar bajo manejo médico para “curarse” cuando tiene consecuencias negativas. En este trabajo presento y evalúo algunos aspectos de la propuesta de la medicalización del amor. Expondré presuposiciones sexistas en la conceptualización de los problemas y soluciones, y en la teoría y práctica de la medicina. Argumento que la biotecnología anti-amor no resolverá los problemas que pretende atender. Utilizando ejemplos actuales de experiencias humanas significativas medicalizadas, planteó que la normalización del amor como enfermedad limita nuestra imaginación moral para futuros alternos: eventualmente será difícil concebir “estar enamorado o enamorada” como una experiencia libre del manejo médico. La propuesta de categorizar el amor como una adicción en la próxima edición del **Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders* (DSM) de la **American Psychological Association* también tiene el potencial de socavar la autonomía individual porque sienta las bases para clasificar a cualquier persona enamorada como incompetente y justificar la imposición de tratamiento con biotecnología anti-amor utilizando argumentos de paternalismo médico.

[![](https://storage.ghost.io/c/c9/7a/c97aa50a-13ab-49f0-9950-09489d442770/content/images/2026/08/ChatGPT-Image-26-ago-2026--11_20_07-a.m.-1.png)](https://youtu.be/z9iljxur%5FzI?ref=sur-es.org)

***Video-Reseña**

**\*** *Una primera versión de este artículo se publicó en Diálogos “Volumen especial: Tecnologías actuales y futuros alternos”, Editado por Sara Gavrell & Héctor José Huyke. Revista del Departamento de Filosofía, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, No. 109 en el 2021\. El texto que aquí reproducimos corresponde a una segunda versión, editada especialmente para esta plataforma.*

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… there is a disease in the heart of man \[sic\]. Its symptom is hate. Its symptom is anger. Its symptom is rage. Its symptom is war. The disease is human emotion … I congratulate you, for there is a cure for this disease. At the cost of the dizzying highs of human emotion, we have suppressed its abysmal lows. And you, as a society, have embraced this cure … Now we are at peace with ourselves and human kind is one. War is gone. Hate, a memory. We are our own conscience now, and it is this conscience that guides us to rate … all those things that might tempt us to feel, again, and destroy them…. You have won. Against all odds, and your own natures. You have survived.

–*Equilibrium*

### **Introducción**

  
Las personas amantes del género de ciencia ficción sabemos que uno de los temas recurrentes es intentar eliminar las pasiones o las emociones humanas argumentando que son la causa de problemas como el sufrimiento y la violencia –ejemplos contemporáneos son Firefly, Equilibrium, y The Giver \[Nota 1: The Giver (1993) es una novela escrita por Lois Lowry; Equilibrium (2002) es una película dirigida por Kurt Wimmer; y Firefly (2002-2003) es una serie de televisión creada por Joss Whedon.\]– tanto a nivel individual, como en casos de violencia machista \[Nota 2: Los autores le llaman “violencia doméstica”. También se conoce como “violencia sexista”, “violencia de género”, y “terrorismo en el hogar” (Card 2002).\], como a nivel global, como en casos de genocidio, guerra, y pobreza. La ciencia ficción usualmente presenta el argumento como uno errado: eliminar las emociones no producirá un mundo mejor para los seres humanos.

En la actualidad se está proponiendo un argumento similar al criticado en la ciencia ficción: debemos utilizar biotecnologías o drogas “anti-amor” y de “mejoría moral” para controlar las emociones humanas para resolver problemas éticos. \[Nota 3: Ver, por ejemplo, (Earp & Savulescu 2020), (Earp et al. 2017), (Earp et al. 2015), y (Earp et al. 2013) con sus respectivas referencias. Los autores también tienen una propuesta para la “mejoría moral” con biotecnología. Para una crítica excelente del proyecto de mejoría moral, ver, por ejemplo, (Paulo & Bublitz 2019).\] En este trabajo me concentraré en la propuesta de biotecnología anti-amor para supuesta mejoría (enhancement), cuyos proponentes más famosos son Brian D. Earp y Julian Savulescu de la Universidad de Oxford (Earp & Savulescu 2020). Ofreceré varias objeciones a, y preocupaciones con, los usos actuales y propuestas futuras de biotecnología anti-amor.

### **La medicalización del amor**

  
La medicalización de problemas sociales abunda en la historia de la medicina. La medicalización del amor es parte de la creciente medicalización de la vida entera que se ha discutido en la filosofía desde hace años. Utilizamos métodos médicos con el propósito de resolver problemas sociales, como en el caso famoso de la hormona de crecimiento humano. Las cirugías cosméticas, como la reducción de senos, el alargar la nariz, y los implantes para aumentos de nalgas y pantorrillas, son otros ejemplos comunes. Ejemplos menos conocidos incluyen la categoría médica de “infertilidad”, que también parece atender un problema social y no biológico (Kukla 2019). Se han medicalizado algunas de las experiencias más significativas de la vida, como los procesos reproductivos y los procesos de morir. \[Nota 4: Para el ejemplo del parto ver (Davis-Floyd 2004) y (Murphy-Lawless 1998).\] Con la ingeniería genética se propone atender aún más problemas sociales. Ahora se propone medicalizar el amor como un tipo de adicción. \[Nota 5: O sea, al igual que “ser homosexual” se definió en medicina (DSM) como algo fuera de lo “normal” y se concibió como una enfermedad, ahora se propone que “estar enamorado o enamorada” es algo fuera de lo “normal” que podría concebirse como una enfermedad: “I*t would suggest that being in love literally induces a state which is not normal.*” (Earp et al. 2013, 8).\]

Los autores argumentan que llevamos siglos buscando “una cura” para el amor porque puede causar sufrimiento y ser dañino:

*References may be found in the writings of Lucretius \[…\] Ovid \[…\] Shakespeare \[…\] and many others, and are tightly linked to the notion that love or infatuation—under certain conditions—can be just like a serious illness: bad for one’s physical and mental health and, in some cases, profoundly damaging to one’s overall well-being. (Earp et al. 2013, 1)*

Los autores proveen ejemplos de amores dañinos para la persona enamorada, como deseos de suicidio después de un desamor; y para las demás personas, como casos que se denominan, erróneamente, como “crímenes pasionales”. Otros ejemplos de amores dañinos que discuten son la pedofilia, y casos más controvertibles como el amor entre castas y amores que no son hetero-normativos. Los autores adoptan una definición psicobiológica del amor “*an emergent property of a cocktail of ancient neuropeptides and neurotransmitters*” (2013, 3) que dividen en tres categorías: lujuria, atracción, y apego. Y argumentan que “estar enamorado o enamorada” debe entenderse como un problema que debe estar bajo manejo médico y sujeto a “curas” a través de distintas biotecnologías. Los autores señalan que el amor puede afectar la salud y el bienestar como cualquier otra “condición médica”, y proponen considerarlo un tipo de adición:

*The past decade has seen a dramatic increase in published studies on the neurobiology and neurochemistry of romantic love \[…\] Taken together, these studies suggest that the subjective state (or states) of “being in love” is intimately tied to characteristic biochemical reactions occurring within the brain. These reactions involve such compounds as dopamine, oxytocin, vasopressin, and serotonin and recruit brain regions known to play a role in the development of trust, the creation of feelings of pleasure, and the signaling of reward \[…\] The involvement of similar neurochemicals and neural activities in processes associated with addiction has already been well established \[…\] Consequently, scientists have begun to draw a number of parallels between the naturally rewarding phenomena associated with human love and the artificial stimulation afforded by the use of addictive substances such as alcohol, heroin, or cocaine. (Earp et al. 2017, 2)*

Los autores argumentan que ya consideramos el amor un problema médico en ciertos contextos (terapias psicológicas y medicamentos psiquiátricos para tratar problemas entre parejas \[Nota 6: Hablo de parejas porque es el enfoque de los autores, pero estas biotecnologías se podrían usar en casos de poliamor u otras relaciones de diseño, ya sea para fomentarlas o para evitarlas.\]) y ya usamos medicinas específicamente con propósitos “anti-amor” (castración química en pedofilia e inyecciones anti-lujuria en entrenamiento básico militar). Los autores presentan el caso más extremo de los Yeshivas, quienes administran ciertos anti-depresivos específicamente por sus efectos secundarios para disminuir la libido de sus jóvenes para evitar relaciones sexuales pre-maritales. Los autores mencionan que hay drogas \[Nota 7: Utilizo la palabra drogas y medicamentos intercambiablemente ya que no existe una buena definición del término ‘droga’, y un medicamento es una ‘droga’ que se usa para propósitos propósitos médicos. Para una excelente discusión de los problemas con diferentes definiciones de ‘droga’ ver (Husak 2002).\] que se podrían usar con propósitos anti-amor, para reducir el sentimiento de apego en “amores dañinos”, como los antagonistas de receptores de oxitocina que actualmente se usan para detener el parto prematuro. Los autores mencionan que ya se usa la oxitocina administrada en la cavidad nasal como parte del tratamiento en consejería de relaciones para aumentar la empatía y la comunicación. El amor, concluyen, ya está medicalizado: se entiende y se atiende como un problema médico.

Los autores consideran posibles intervenciones futuras, como imitar el efecto Westermarck, la hipótesis de que personas que viven juntas en la infancia se desensibilizan, tal vez por señales olfativas, como parejas sexuales. Me imagino un futuro en el cual una fragancia Westermarck individualizada se utilizaría, por ejemplo, como condición de trabajo para evitar romances entre empleados. Los autores también consideran estudios que han separado la lujuria y el apego en animales no-humanos. Se ha logrado que mamíferos monógamos (ratones de campo) tengan comportamiento sexual sin crear lazos de monogamia, y se ha logrado que creen lazos afectivos de pareja monógama sin tener comportamiento sexual. Hay un sinnúmero de diferentes biotecnologías que se están estudiando con fines anti-amor (o pro-amor).

Los autores proponen un marco ético de cuatro condiciones para que sea éticamente permisible utilizar biotecnologías anti-amor:

1. The love in question is clearly harmful and needs to dissolve one way or another.
2. The person would want to use the technology, so there would be no problematic violations of consent.
3. The technology would help the person follow her higher-level goals and commitments instead of her lower-level feelings.
4. It might not be psychologically possible to overcome the perilous feelings without the help of anti-love biotechnology—or at least nonbiotechnological methods had been already tried or thoroughly considered. (2017, 17)

Los autores concluyen que el tratamiento debe estar basado en algún concepto de “bienestar humano”: “Our allocations of medical and social care should be informed by an appeal to how much a person is made to suffer (or to experience other threats to well-being) through his or her experience of love.” (2017, 16)

### **Algunas presuposiciones sexistas en la médico-individualización de problemas sociales**

  
El caso paradigmático de los autores, el que pretende convencernos de que la biotecnología anti-amor se debería utilizar, es un caso de violencia machista. Los autores vislumbran el problema como una mujer que está perdidamente enamorada de su pareja, un agresor, y no puede dejarlo a pesar de que él la agrede continua y seriamente. Los autores concluyen que ella tiene que ser medicada –tal vez con antagonistas de receptores de oxitocina y en contra de su voluntad– para no sentir amor por su agresor, poder dejarlo, y por lo tanto resolver el problema de agresión.

Consideremos algunas presuposiciones sexistas en la construcción del problema y su solución. “El problema” se define como la mujer que enfrenta y sobrevive la violencia y no como el peligro real, el cuerpo del hombre, el agresor. \[Nota 8: Como un estudiante escribió, porque enseño este tema en mi clase de bioética, si el problema se quiere atender a un nivel tan micro de individuos entonces lo que debemos hacer es darle biotecnología anti-odio al agresor.\] Este enfoque en los cuerpos de las mujeres como el “lugar de riesgo” (*site of risk*), en vez de apuntar al peligro real (*site of danger*), que no está en el cuerpo de la mujer, ha sido criticado a cabalidad por feministas, particularmente en las campañas de prevención de violación y en las campañas de salud en procesos reproductivos. \[Nota 9: Ver, por ejemplo, (Hall 2004), (Barnhill & Morain 2015), (Córdova 2017), (Gavrell 2007), (Kukla 2005, 2008), (Burgess-Jackson 1994).\] Es un enfoque basado en la individualización de problemas sociales que viene del uso del método de “manejo de riesgo” que comenzó en la industria y pasó a la medicina. La individualización de los problemas no atiende sus causas sociales y por lo tanto no los resuelve. Los autores no parecen conocer las causas de la violencia machista. 

\[Nota 10: Ver, por ejemplo, (Card 2002). Paulo y Bublitz (2019) critican a los autores por razones similares en el contexto de la propuesta de ‘mejoría moral’ a través de biotecnología: los autores proponen soluciones a problemas éticos globales sin entender las causas reales. En el área que se denomina ‘ética aplicada’ no es inusual que se escriba de asuntos sobre los cuales no han investigado lo suficiente (porque la ética se puede aplicar a cualquier cosa). Pasa en el tema del parto, por ejemplo, cuando se adopta la cultura obstétrica sin Pensamiento crítico en argumentos; y en la ética de animales no-humanos, cuando se asume que los animales no-humanos no tienen autonomía. Para leer los estudios de la autonomía como un continuo en el reino animal, ver, por ejemplo, (Thomas 2016).\] 

Incluso en su ejemplo paradigmático parecen no saber que el momento en que una mujer rompe la relación con su agresor es el más peligroso; que una mujer frecuentemente no puede irse sin dejar a sus hijos e hijas o a sus mascotas en peligro; o que una mujer frecuentemente no tiene independencia económica para irse con sus hijos e hijas y su alternativa sería que se quedaran sin hogar. El que una mujer no esté enamorada no soluciona el problema del peligro, que es el agresor, ni el problema real de no tener las herramientas o ayuda para poder separase del agresor. Cuando se entiende que el problema no es un amor extremo por el agresor, se puede pensar en otras soluciones. Hay un sinnúmero de barreras sociales, incluyendo expectativas de los demás y sentimientos de culpa de una mujer por “romper la familia”, y barreras prácticas, como falta de independencia económica, y ayuda legal, que le dificultan a las mujeres escapar de sus agresores y que se deben atender. \[Nota 11: Ver, por ejemplo, (Warrington 2001), (Ortiz et al. 1996), y (WHO 2021).\]

En el ejemplo de tratar pedofilia con castración química, y contrario al caso de violencia machista, el enfoque es atender el peligro real y no medicalizar a menores que experimentan la violencia. Pero entonces no parece pertinente como guía ética respetar la autonomía del pedófilo o que pueda seguir sus *higher-level goals*. \[Nota 12: La necesidad de esa cuarta condición ética no la discutiré porque ni los autores la defienden bien e implica pensar por qué la biotecnología no debe ser la primera línea de tratamiento.\] 

Cuando una persona le hace un daño directo a otra, solamente necesitamos la primera condición: se debe encarcelar, castrar, medicar, o remover de la sociedad a un agresor para evitar daño a las demás personas. Cuando nos concentramos en aplicar la biotecnología al peligro real a nivel individual parece más convincente la propuesta. Pero en ambos ejemplos se ignoran las condiciones sociales que permiten o fomentan agresiones hacia mujeres y menores. Sin saber las causas reales de los problemas, la biotecnología anti-amor no es una propuesta para un cambio a largo plazo, y podría desviar la atención y los recursos para vislumbrar soluciones reales para futuros alternos. \[Nota 13: Interesantemente, las restricciones por la pandemia han exacerbado el problema de violencia machista en muchos ámbitos, incluyendo el de violencia doméstica: “Lockdowns during the COVID-19 pandemic and its social and economic impacts have increased the exposure of women to abusive partners and known risk factors, while limiting their access to services.” (WHO 2021).\]

Consideremos otro ejemplo de *blind spot* sexista. En su intento de definir amor como adicción, los autores comparan los efectos biológicos y neurológicos del amor, los comportamientos de las personas enamoradas, y las posibles consecuencias del amor para el bienestar humano, con los efectos del uso de algunas drogas, como la cocaína y la heroína, con el uso de otras que llaman “naturales” como el azúcar, y con los efectos de ciertas actividades como el ejercicio y el sexo (2017). Tratando de encontrar diferencias entre los efectos del uso de ciertas drogas y un orgasmo, por ejemplo, los autores citan una revista médica y argumentan que las drogas aumentan los deseos de volver a usarlas inmediatamente, mientras que luego de un orgasmo hay una aversión inmediata al acto sexual y requiere un tiempo volver a desearlo: 

*“…the building-up of sexual desire often precedes a sexual act \[…\] after which it quickly decreases and then takes time to recover its initial level of intensity. Addictive stimulants, on the other hand, often rebuild high levels of desire immediately after drug consumption.” (2017, 8)*

Hay una plétora de críticas feministas a los estudios y explicaciones evolutivas de sexualidad humana. Según estudios que incluyen mujeres, nosotras no necesitamos ese momento de descanso y, por el contrario, aumenta el deseo inmediatamente después de un orgasmo (Lloyd 1993). Utilizando estudios que incluyan mujeres se llegaría a conclusiones diferentes sobre los procesos humanos sin contribuir al sexismo en la teoría y práctica médica.

### **“Estoy enamorada. Tengo que ir al doctor.”**

  
En discusiones sobre biotecnología bajo control médico para alterar experiencias humanas significativas debemos estar alerta a las intersecciones entre nuestras creencias y valores tecnológicos actuales, nuestros pre-juicios socio-culturales, el mercado privado, las leyes, y la profesión de la medicina, en la teoría y en la práctica, en un contexto pseudocientífico sexista. Peor aún, dentro del contexto de la medicalización de las experiencias de la vida, intentos de mejoría basados en “fe en la tecnología” sin estudios que demuestren evidencia de beneficio pueden tener como resultado exacerbar los problemas.

Consideremos dos ejemplos actuales en procesos reproductivos, que son experiencias humanas significativas que han estado medicalizadas por un largo periodo de tiempo y por lo tanto son buenos ejemplos históricos para entender lo que podría sucederle a la experiencia de amar, que, al igual que los procesos reproductivos, se argumenta que conlleva riesgos a la salud y la vida.

El parto: El uso del monitor fetal electrónico para monitoreo continuo en partos catalogados como bajo riesgo jamás ha demostrado beneficio para una parturienta y un neonato, y ha demostrado aumentar los riesgos a la salud de ambos, y sin embargo se ha convertido y continúa siendo el estándar de cuidado en la práctica obstétrica en partos hospitalarios (Gavrell 2021a, 2021b; Sartwelle & Johnston 2018). Cambiar el estándar de cuidado, aunque ese estándar cause la muerte de pacientes, es complicado entre otras cosas porque el uso de tecnologías promueve la interpretación de las experiencias dentro de un contexto que se normaliza, y luego es difícil cambiar la percepción pública (Spector-Bagdady et al. 2017; Oberman 2017). Una consecuencia de adoptar el monitor fetal electrónico para todos los partos fue un aumento del uso de instrumentos y de cesáreas (ambos aumentan los riesgos iatrogénicos comparado a la auscultación intermitente), y eso fomentó la percepción de que los partos de bajo riesgo se complican frecuentemente y que por lo tanto es esencial usar un monitor fetal (Kunisch 1989). Se creó un círculo vicioso en la percepción pública. La adopción del monitor fetal electrónico es un ejemplo de lo que Ina May Gaskin (2011) llama un “mito tecnológico” o la “fe en la tecnología”: los doctores pensaron, sin evidencia, que una máquina sería mejor que un ser humano monitoreando a una parturienta.

El aborto: Comparando la medicalización del amor y el aborto, los autores argumentan que medicalizar el aborto tuvo buenas consecuencias porque un acto criminal se convirtió en un acto médico. Pero hay otras formas de concebir la experiencia del aborto. En un futuro alterno podríamos tener su de-criminalización y de-medicalización. Las mujeres pueden abortar en sus hogares, al igual que pueden parir en sus hogares, sin manejo médico. \[Nota 14: Para un ejemplo del movimiento actual de de-medicalización del aborto, ver (Presser 2018). El aborto también puede estar parcialmente medicalizado utilizando drogas con receta médica para abortos en el hogar (Ollstein & Tahir 2021).\] Algunas mujeres preferirían abortar en el hogar, por ejemplo, después de la pérdida parcial de un bebé deseado. Pero ahora puede ser difícil concebir el parto y el aborto (y hasta la muerte) como experiencias que no deben estar bajo el manejo médico, y que pueden estar rodeadas de amor en el hogar. El que sea difícil concebir estas experiencias humanas sin manejo médico fortalece mi argumento sobre el cambio eventual que puede ocurrir en la percepción de la experiencia de amar.

El cambio, eventual, a una percepción medicalizada de “estar enamorado o enamorada” es uno de los problemas más graves de esta propuesta. El asunto es más serio, por ejemplo, que saber que la falta de amor y de relaciones sociales aumenta los riesgos a la salud física y mental, a veces tanto como fumar quince cigarrillos al día y dos veces más que la obesidad (Novotney 2019). Las correlaciones entre el amor y la salud no alteran la percepción del amor como experiencia en su totalidad. Por ejemplo, hay una gran diferencia entre amar las fiestas o a una persona, y saber que eso contribuye a mejorar la salud, a pensar que cuando se tenga un problema en esos ámbitos se debe resolver a través de la medicina. El normalizar el “estar enamorado o enamorada” como una adicción o enfermedad psicobiológica, cambiaría esa experiencia, y si hay problemas en las relaciones, la solución se vislumbrará como “ir al médico”. También nos arriesgamos a adoptar los valores dominantes en la medicina en este momento histórico: la discusión de los autores cae bajo la presuposición de un marco hetero-normativo y de exclusividad sexual entre dos personas, que está normalizado, y parece aceptar una concepción de “éxito en el amor” como “longevidad de la relación”. \[Nota 15: Los autores aceptan las presuposiciones de que los humanos somos una especie principalmente monógama (Earp et al. 2017, 6) y de que el amor está principalmente conectado a la reproducción por razones evolutivas (2017, 8).\] La medicalización cambia nuestra imaginación moral en experiencias humanas, y a largo plazo el cambio en percepción es difícil de revertir. Eventualmente se nos podría hacer difícil o imposible concebir “estar enamorado o enamorada” como una experiencia no medicalizada. La medicalización se sigue extendiendo a la vida entera. Hemos medicalizado el comer: pensamos en la salud como valor principal, y hemos normalizado las recomendaciones médicas del momento histórico de comer tres veces al día y seguir la “pirámide alimenticia”. \[Nota 16: También pensamos que poca variedad de comida es ‘normal’. Para un caso interesante de la interrelación entre la tecnología y la homogenización de la comida, ver, por ejemplo, (Kramer 1991).\] Y se argumenta que hasta la pobreza, para poder recibir ayuda económica del gobierno en los Estados Unidos (Hansen et al. 2014).

### **“Amor como adicción”: Autonomía, paternalismo médico, e intervenciones secretas**

  
Mi primera reacción al leer sobre las propuestas anti-amor fue horrorizarme ante las similitudes con la ciencia ficción. (Me acordó a Firefly, mi programa favorito). Tenemos buenas razones para pensar que tratar de controlar las emociones humanas a través de la medicina puede traer problemas de violación de autonomía individual y de control de poblaciones a través del biopoder y gobiernos con médico-dictaduras.

Los autores sugieren que por los cambios neurológicos en las personas “enamoradas” o en “alguna relación social” y ciertas definiciones de adición: “everyone who loves is technically addicted.” (2017, 16) La adicción es un concepto difícil de definir y controvertible en filosofía, y los autores argumentan que el tratamiento médico se debe ofrecer dependiendo del bienestar de la persona o de cuánto sufra por su “experiencia de amor” (2017, 16). Por lo tanto, la discusión sobre el tratamiento adecuado depende de cómo se defina bienestar (¿individual, social, satisfacción de preferencias, acercamientos “objetivos”, etc.?). El concepto de bienestar también es difícil de definir, y los autores admiten que las definiciones dependen de nuestros valores:

*Our definitions of psychiatric illness, therefore, are essentially holistic rather than purely naturalistic; they are based inevitably on judgments of value—or in other words, ethical judgments. At base, these judgements relate certain states of biology or psychology to wellbeing: when a state either constitutes or creates harm, it may come to be defined as a disease and thereby mark itself out as a candidate for treatment. \[...\] We must consider who we think should have excuses for their behavior; who should receive support from friends or from the state; who should be an object of medical research; and (above all) who should receive treatment. These outcomes must be assessed on a range of moral and practical grounds, such as the suffering experienced by the afflicted person; the degree to which her “addiction” undermines her ability to act on her preferences or execute her plans; and the extent to which it compromises important social relationships, impedes the development of her talents, impoverishes her interaction with the world, and so on. (2017, 13)*

He argumentado que en el análisis de los autores y en la práctica actual de la medicina hay sexismo en los estudios científicos (orgasmo) y en la conceptualización de los problemas (violencia de género). El medicalizar a una sobreviviente de violencia machista no contribuye a su bienestar si no se entienden las causas reales, y por lo tanto las soluciones reales, del problema. Peor aún, como en el caso del monitor fetal electrónico para auscultación continua en partos de bajo riesgo como estándar de cuidado, tenemos razones para pensar que aunque el concepto de bienestar se defina de manera no controvertible, como en términos de salud física a corto plazo, de todos modos no se utilizará para guiar las prácticas médicas dentro de nuestros contextos culturales.

El definir “estar enamorado o enamorada” como una adicción sugiere que esta “condición” nos impide ser realmente personas autónomas: si tenemos una adición pensamos que de alguna forma no estamos en control de nuestros deseos o acciones. Cuando una persona no tiene la capacidad para tomar sus propias decisiones en un contexto médico, se le declara incompetente y se pueden imponer intervenciones médicas con argumentos de paternalismo médico. El argumento del amor como adición se está proponiendo dentro de un contexto cultural machista y paternalista: la historia de la medicina abunda con ejemplos de intervenciones médicas impuestas en las mujeres usando el argumento de paternalismo médico. Por ejemplo, reportaron que las mujeres en el centro de *Immigration and Customs Enforcement* (ICE) de los Estados Unidos están siendo esterilizadas en contra de su voluntad utilizando argumentos paternalistas (Moore 2020). Las esterilizaciones de ciertos grupos de mujeres es una práctica común en la historia de los Estados Unidos y Puerto Rico, entre otros. \[Nota 17: Ver, por ejemplo, (García 1982).\] Y la coerción para acceder a cesáreas, y su imposición a través de métodos legales incluso en contra de la voluntad de la parturienta, es una práctica actual que se exacerbó, injustificadamente, con la pandemia (Rea et al. 2020). El “amor como adicción” sienta las bases para clasificar a cualquier persona enamorada como incompetente y justificar la imposición de tratamiento con biotecnología anti-amor utilizando argumentos de paternalismo médico.

Para problematizar más el asunto, ciertos autores con proyectos de “mejoría humana” han propuesto utilizar los sistemas de agua en secreto para lo que ellos llaman moral *bioenhancement* o “mejoría moral” de poblaciones enteras. 

\[Nota 18: Increíblemente, defienden las intervenciones secretas argumentando que promueven la equidad: *“A covert program better promotes equality, because by keeping the program covert to everyone, the program ensures that all participants are treated equally. It is totally impartial.”* (Cook 2018)\] 

Sin abundar en los problemas teóricos de cómo escoger las teorías en ética que quieren imponer, si el amor se categoriza como una adicción en la próxima edición del *Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders* (DSM) de la *American Psychological Association*, debemos estar bien preocupados. Me puedo imaginar la imposición de antagonistas de receptores de oxitocina en el agua de la población, en secreto, como un intento de disminuir la interacción social de las personas durante una pandemia. 

\[Nota 19: Durante el coronavirus se firmó una orden ejecutiva que obligó a empleados de gobierno a vacunarse con una vacuna aprobada por el FDA para uso de emergencia, como condición de trabajo. Los expertos advierten que vendrán más pandemias futuras si no modificamos nuestra relación con los animales no-humanos, ya que dicha relación origina el contagio. La vacuna es solamente una solución a corto plazo que puede distraer la atención y los recursos que se necesitan para una solución real para futuros alternos. Además, si la verdadera meta era disminuir la pandemia global, hubiese sido preferible que, en lugar de socavar la autonomía individual, se obligara a Big Pharma a proveerle gratuitamente la vacuna (cuyo desarrollo pagó el gobierno y que genera ganancias para Big Pharma) a los países que no tenían suficientes para las personas que autónomamente se querían vacunar.\]

En el parto ya hacen lo que considero experimentos de oxitocina con humanas. Disminuyen la producción de oxitocina del cuerpo de una parturienta con intervenciones obstétricas protocolarias e innecesarias, y el parto se detiene. Luego administran oxitocina artificial por vena (que no funciona igual) para acelerar el parto, un procedimiento que aumenta el uso de cirugías riesgosas. Ahora proponen administrar oxitocina artificial pos-parto para ayudar a fomentar amor por el neonato que nace por cesárea y disminuir la depresión de la madre. Interesantemente, la propuesta de antagonistas de receptores de oxitocina como tratamiento en la propuesta anti-amor puede terminar disminuyendo los niveles de la oxitocina a nivel global. Esto va en contra de la propuesta de mejoría moral de los mismos autores, que pretende fomentar ciertos tipos de empatía con oxitocina. Parece un mundo de technology gone wild.

Ahora se utilizan autos sin conductor programados con ciertas respuestas de emergencia, por ejemplo, atropellar a un niño o a una persona mayor. Por lo tanto, ya se han decidido qué teorías en ética se están imponiendo en la sociedad. La matemática Cathy O’Neil (2017) nos acuerda que los algoritmos son “*opinions embedded in code*”. Y el filósofo Carl Elliott (2004, 2010) lleva años criticando la creación de “desórdenes”, “condiciones” y “síndromes” y argumentando que el DSM está bajo la influencia de Big Pharma y el sistema legal. Independientemente de lo que se piense del uso voluntario de biotecnología a nivel individual para fomentar o para disminuir la lujuria, el apego, y la atracción (lo que los autores denominan como “el amor”), la propuesta de que se incluya el “amor como adicción” como una categoría en el DSM-V es preocupante para la libertad de todos los seres humanos.

#### **❯ Bío Autora*

****Sara Gavrell Ortiz** (Puerto Rico) es escritora, madre de una niña espectacular que parió en su hogar con su partera y su **doula*, trotamundos **amateur*, y buscadora de aventuras. Obtuvo su Ph.D. en filosofía de la Universidad de Wisconsin-Madison y actualmente es profesora de Filosofía en el Departamento de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico-Mayagüez. Su investigación conecta las áreas de teorías (bio)éticas, filosofía de la tecnología, y feminismo(s), y se enfoca principalmente en la ética del parir y en la ética animal. Ha creado cursos sobre filosofía del parto, ética reproductiva feminista, ética feminista y ética animal. Su pasión filosófica son los súper poderes que tenemos, como la capacidad de crear y parir humanos, y los súper poderes que podríamos tener en un futuro, como la capacidad de respirar debajo del agua. Es autora de dos libros infantiles de **La coquí nómada* con **Editora Educación Emergente*. **La coquí nómada y el mar de estrellas* representó a Puerto Rico en la categoría "Great Reads 2024" en el **Festival Nacional del Libro* de la *Biblioteca del Congreso*.

#### **❯ Bibliografía*

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**Cómo citar este artículo:** Gavrell, S. (2026). "La Medicalización del amor: Notas sobre algunos peligros del arreglo tecnológico rápido". *Sur-ES: Laboratorio de Cultura, Narrativas y Transformación Social*. ISSN 3127-501X.

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